Trastorno afectivo estacional: síntomas y tratamiento de una depresión de primavera y otoño

trastorno afectivo estacional

El trastorno afectivo estacional (TAE) es ese tipo de depresión que, como si fuera puntual, te visita en ciertas épocas del año. Por lo general, hace su gran entrada en otoño o invierno, cuando la falta de luz solar nos tiene a todos medio zombis. Pero, sorpresa, también puede aparecer depresión en primavera o verano, en lo que se conoce como trastorno afectivo estacional inverso. Los síntomas van desde sentirte cansado y sin ganas de hacer nada, hasta vivir con ansiedad y problemas para dormir. Por suerte, existen formas de lidiar con él, como la fototerapia, ciertos medicamentos (hola, melatonina), y otras soluciones que te iré contando más adelante. Si te preguntas qué es el trastorno afectivo estacional, sus causas, síntomas y cómo se relaciona con el DSM-5, aquí vas a encontrar todas las respuestas.

¿Qué es el Trastorno Afectivo Estacional?

Voy a explicarte de manera sencilla qué es el trastorno afectivo estacional (TAE).

Básicamente, es un tipo de depresión que aparece en ciertas épocas del año.

Sí, como lo oyes, es como si el mal humor estuviera marcado en el calendario.

Lo más común es que llegue con el frío, en otoño o invierno, cuando los días se hacen más cortos y ya no ves el sol ni en pintura. Y claro, tu ánimo se va al suelo por esa falta de luz.

Ahora, aquí va algo interesante: no todo el mundo lo padece en invierno. Existe algo llamado trastorno afectivo estacional inverso, que llega cuando la mayoría está celebrando la primavera o el verano. En este caso, en lugar de sentirte cansado y triste, te vuelves ansioso y te cuesta dormir. ¡Ya ves, cada uno con su propia forma de fastidiarte!

El TAE está oficialmente reconocido en el famoso DSM-5, ese manual que los médicos usan para diagnosticar trastornos mentales. Así que no, no es solo un «bajón» porque hace frío. Es un trastorno real que puede afectar tu día a día. Eso sí, para que te lo diagnostiquen, necesitas haber tenido estos síntomas durante dos años seguidos, y siempre en la misma época del año.

Causas del Trastorno Afectivo Estacional

Voy a contarte por qué el trastorno afectivo estacional (TAE) se empeña en aparecer cuando cambian las estaciones.

Resulta que tu cuerpo no es muy fan de las variaciones de luz y temperatura.

Aquí van algunas de las causas más comunes que están detrás de este divertido (nótese la ironía) trastorno:

  • Menos luz solar: Así es, el sol no solo sirve para broncearte. Cuando los días son más cortos, tu cerebro recibe menos luz y eso afecta la producción de serotonina, la hormona que te mantiene de buen humor. Así que, básicamente, te apagas con el sol.
  • Exceso de melatonina: Con menos luz, tu cuerpo entra en «modo invierno» y empieza a generar más melatonina, la hormona que regula el sueño. ¿El resultado? Te sientes cansado, somnoliento y, sinceramente, con pocas ganas de hacer algo que no sea estar bajo una manta.
  • Desajuste del reloj biológico: El cambio de estaciones puede desajustar tu ritmo circadiano (o lo que es lo mismo, tu reloj interno). Esto te hace sentir desorientado, con energía baja y, en general, fuera de sincronía con el mundo exterior.
  • Genética y antecedentes familiares: Como si todo lo anterior no fuera suficiente, algunos estudios sugieren que el TAE también podría estar ligado a la genética. Si algún miembro de tu familia tiene depresión o trastornos del estado de ánimo, puede que tengas más probabilidades de desarrollarlo.

Así que, como ves, no es que seas «perezoso» o que estés exagerando con el frío. Hay razones biológicas bastante claras para que el TAE se apodere de tu ánimo cuando llega la estación equivocada.

Síntomas: depresión en otoño o primavera

Ahora, voy a explicarte los síntomas del trastorno afectivo estacional (TAE), esos que llegan puntualmente cuando el clima decide cambiar y la luz del sol se vuelve un lujo.

Te aseguro que estos síntomas no son solo «sentirte un poco apagado». Aquí va lo que podrías notar si el TAE te está rondando:

  • Tristeza constante: No, no es solo estar de mal humor. Es sentirte deprimido casi todo el día, casi todos los días. Incluso esas pequeñas cosas que antes te emocionaban ahora no te mueven ni un pelo.
  • Fatiga extrema: Si sientes que te convertirías en el mejor amigo de una cama (y no en plan romántico), es posible que el TAE esté jugando con tu energía. Te levantas cansado, y al final del día… sigues cansado.
  • Aumento del apetito: Aquí es donde los carbohidratos entran al rescate. De repente, te encuentras buscando pan, pasta o cualquier cosa que te dé una dosis rápida de energía. ¿El problema? Esto normalmente viene con una subida de peso que no pediste.
  • Pérdida de interés: También llamada anhedonia, las actividades que antes te hacían feliz ahora solo parecen tareas pesadas. ¿Salir con amigos? ¿Ver tu serie favorita? Meh… No, gracias.
  • Dificultad para concentrarte: Si te sientes como si tu cerebro estuviera en modo «standby», no estás solo. El TAE también afecta tu capacidad de concentración y puede hacer que las tareas más simples te parezcan montañas imposibles de escalar.
  • Sueño descontrolado: Esto puede ir en dos direcciones. O te cuesta mucho dormir, o no puedes parar de hacerlo (hola, hibernación). En el caso del TAE de invierno, lo más común es que no puedas despegarte de las sábanas.

Si hablamos del trastorno afectivo estacional inverso, las cosas se ponen interesantes. En lugar de sentirte cansado y querer dormir todo el día, podrías estar luchando contra el insomnio y la ansiedad. Es como si tu cuerpo dijera: «¿Descansar en verano? ¡Ni pensarlo!».

Así que ya sabes, si cada año notas estos síntomas durante las mismas épocas, puede que estés luchando contra más que un simple «mal día». Y lo mejor de todo es que, aunque no lo parezca, hay formas de manejarlo. Pero de eso hablaremos más adelante.

Cómo Afecta el Trastorno Afectivo Estacional en Diferentes Estaciones

Quizá pienses que el trastorno afectivo estacional (TAE) solo aparece cuando el frío se instala, pero no.

Este trastorno puede llegar a desanimarte en cualquier estación del año, porque, claro, ¿por qué limitarse a un solo clima? Aquí te explico cómo te afecta en invierno, verano, primavera… o básicamente en cualquier momento en el que tu cuerpo decide que ha tenido suficiente.

Depresión estacional en invierno

Este es el más común. Invierno, días cortos, noches interminables y temperaturas que te hacen querer ser un oso y entrar en hibernación.

Aquí es cuando el TAE despliega su arsenal completo: tristeza profunda, ganas de quedarte en casa bajo una manta y comer como si no hubiera mañana.

Además, tu cuerpo, con menos luz solar, empieza a producir más melatonina, la hormona del sueño. Así que no es que seas flojo, es que tu cerebro te está pidiendo una siesta continua.

Depresión estacional en primavera

Curiosamente, para algunas personas, la primavera tampoco trae alivio. Mientras los demás disfrutan de los días más largos y del regreso de las flores, tú sientes que algo no está bien. En lugar de energizarte, el cambio de estación puede hacer que te sientas desorientado o ansioso.

Este es uno de los casos menos comunes, pero el TAE también puede afectar en primavera. Lo sé, parece injusto.

Depresión estacional en verano

Es fácil pensar que el verano es sinónimo de felicidad, sol y diversión. Pero no todo es color de rosa (o de playa). Existe lo que se conoce como trastorno afectivo estacional inverso, que aparece en los meses cálidos.

¿Cómo te afecta?

Aquí los síntomas cambian: en lugar de estar cansado todo el día, puedes sufrir de insomnio, ansiedad o incluso irritabilidad. Así que, si sientes que todos están disfrutando del sol mientras tú no puedes pegar ojo por las noches… bienvenido al club del TAE de verano.

Depresión estacional en Otoño

Por si fuera poco, el TAE a veces decide dar señales de su llegada cuando el otoño apenas comienza.

Los días se hacen más cortos y, sin darte cuenta, empiezas a sentir esa tristeza familiar. Es como si tu cuerpo se preparara para lo que viene, anticipando los meses de frío y poca luz. En resumen, es esa sensación de que lo peor está por venir.

5. ¿Cómo Saber si Tengo Trastorno Afectivo Estacional?: Diagnóstico y Tests

Te estarás preguntando: «¿Será que tengo trastorno afectivo estacional (TAE) o simplemente odio el invierno?».

Bueno, la diferencia no es tan fácil de ver a simple vista.

Para saberlo, hay varias formas de diagnóstico que te pueden dar una respuesta más clara. No te preocupes, no tienes que convertirte en doctor para entenderlo. Te lo explico de forma sencilla.

Test del TAE: el primer paso

No, no hay un test online mágico que te diga en dos minutos si tienes TAE, pero hay ciertos cuestionarios que los especialistas usan para evaluar tus síntomas.

Los médicos pueden hacerte preguntas como:

  • ¿Sientes tristeza o pérdida de interés en tus actividades cuando cambian las estaciones?
  • ¿Notas que este patrón se repite en los mismos meses todos los años?
  • ¿Te sientes más cansado o te cuesta más levantarte cuando los días son más cortos?
  • ¿Has tenido cambios en tu apetito o tu peso durante estas épocas?
  • ¿Tus síntomas desaparecen cuando las estaciones cambian de nuevo?

Con base en tus respuestas, los médicos pueden ver si hay un patrón estacional que se repite y así empezar a sospechar del TAE. Si tus síntomas han aparecido por lo menos dos inviernos (o veranos, si hablamos del trastorno afectivo estacional inverso) seguidos, y desaparecen al llegar la primavera, entonces estamos ante un posible caso de TAE.

Exámenes y otros análisis

Además de los cuestionarios, los médicos pueden hacerte un examen físico o análisis de sangre para descartar otras posibles causas de tus síntomas, como deficiencias de vitaminas o trastornos de la tiroides. No vaya a ser que lo tuyo no sea el TAE, sino simplemente un bajón por falta de hierro o algo similar.

Una vez que el médico confirme que no hay otra razón para esos bajones de ánimo y cambios de energía, puede llegar al diagnóstico de trastorno afectivo estacional. Lo bueno es que, con el diagnóstico correcto, puedes comenzar un tratamiento que realmente funcione para ti.

6. Tratamientos y Medicamentos para el Trastorno Afectivo Estacional

Bueno, ya que te he contado qué es el trastorno afectivo estacional (TAE) y cómo puede hacer de tus días una montaña rusa emocional, ahora toca hablar de lo más importante: cómo tratarlo.

Porque, sí, no todo está perdido. Existen varias formas de tratar el TAE, y voy a explicártelas de forma simple (sin aburrirte con términos médicos complicados).

Antidepresivos

Si la fototerapia por sí sola no es suficiente, los médicos pueden recomendar antidepresivos. Los más comunes para tratar el TAE son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Estos medicamentos ayudan a aumentar los niveles de serotonina en el cerebro, lo que mejora el estado de ánimo y reduce los síntomas de depresión.

Uno de los antidepresivos que a veces se usa es la bupropión, que no solo trata la depresión, sino que también ayuda a prevenir recaídas estacionales. Pero recuerda, siempre es necesario que el médico te indique el mejor medicamento para tu caso.

Fototerapia

Si alguna vez escuchaste que la luz del sol hace milagros para el ánimo, no es solo un mito. Una de las formas más comunes de tratar el TAE es con fototerapia o terapia de luz.

¿Cómo funciona?

Muy sencillo: te sientas frente a una caja de luz especial que simula la luz natural del día. Este tratamiento te ayuda a regular la producción de melatonina (la culpable de tu sueño eterno en invierno) y aumenta la serotonina, esa hormona feliz que tu cerebro no produce en cantidad suficiente.

Normalmente, se recomienda usar la fototerapia al menos 30 minutos al día, por las mañanas. Después de un par de semanas, es probable que empieces a sentirte con más energía y de mejor humor. Eso sí, no intentes reemplazar esta lámpara con la pantalla de tu móvil; no es lo mismo, te lo aseguro.

Melatonina

Para aquellos que luchan con el insomnio o el exceso de sueño, la melatonina también puede ser una aliada.

La melatonina es una hormona natural que regula el ciclo del sueño, y en algunos casos, tomar suplementos de melatonina puede ayudar a regular esos ritmos alterados por el cambio de estaciones. Sin embargo, no te tomes la melatonina por tu cuenta sin hablar con un médico primero; aunque es natural, no significa que sea la solución para todos.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

Otra opción muy efectiva es la terapia cognitivo-conductual (TCC). Es una forma de psicoterapia que te ayuda a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos que podrían estar contribuyendo a tu depresión estacional. Esta terapia se enfoca en enseñarte estrategias para afrontar mejor esos momentos de bajón, cambiando la manera en que reaccionas ante el cambio de estaciones.

Cambios en el estilo de vida

Ahora, aquí va lo que seguramente ya has escuchado mil veces, pero no por eso es menos importante: hacer ejercicio, comer bien, y pasar más tiempo al aire libre pueden marcar una diferencia. Mantenerte activo ayuda a mejorar tu estado de ánimo, y comer alimentos saludables puede evitar que los antojos de carbohidratos se salgan de control.

Si logras combinar estas prácticas con el tratamiento adecuado, estarás en mejor posición para enfrentar el TAE. Y recuerda, no tienes que enfrentarlo solo; pedir ayuda y buscar tratamiento es el primer paso para sentirte mejor.

El Impacto Emocional del TAE: Angustia, Anticipación y Recaídas

Te voy a contar algo que no siempre se menciona lo suficiente: el trastorno afectivo estacional (TAE) no solo afecta tu energía física y tu estado de ánimo. No, su verdadero «talento» está en cómo te hace sentir emocionalmente, sobre todo cuando sabes que está por llegar.

El TAE tiene una forma especial de generar angustia y anticipación mucho antes de que los primeros síntomas aparezcan. Es como ese conocido que sabes que va a llegar tarde a una fiesta, pero que inevitablemente lo hará y te arruinará la diversión.

La angustia de saber lo que viene

Uno de los mayores retos emocionales del TAE es esa sensación de estar atrapado en un ciclo.

Si ya lo has experimentado antes, es muy probable que te pase lo mismo cada año en la misma época.

¿Y qué significa esto?

Que incluso antes de que llegue el otoño (o el verano, si hablamos del trastorno afectivo estacional inverso), ya estás anticipando que no te vas a sentir bien. Eso, inevitablemente, genera ansiedad.

Esa ansiedad no surge de la nada. Sabes que en cuanto los días empiecen a acortarse o a hacer más calor, tu ánimo va a cambiar, y te encontrarás otra vez luchando contra la fatiga, la tristeza o la falta de motivación. Y, claro, es natural sentirse angustiado por algo que ya has vivido y sabes lo difícil que puede ser.

Recaídas: el temido ciclo del TAE

Otro de los aspectos más frustrantes del TAE es su capacidad para recaer año tras año. Justo cuando crees que has salido del bache invernal o de la ansiedad veraniega, ahí viene otra vez, como un reloj maldito.

Y, por supuesto, cada recaída trae consigo esa sensación de que, aunque te sientas mejor durante unos meses, eventualmente volverás a caer en el mismo estado.

Este ciclo puede afectar no solo tu salud mental, sino también tu forma de vivir.

Es difícil planificar o ilusionarse con actividades si sabes que hay una parte del año en la que todo te va a costar mucho más. Y lo peor es que, a menudo, la anticipación misma de esa recaída termina haciéndola sentir aún peor.

El efecto dominó en tus relaciones y actividades

Otro punto que muchas personas no consideran es el efecto que el TAE tiene en tus relaciones y actividades diarias.

Cuando estás emocionalmente agotado o ansioso, es complicado mantener la misma energía para socializar o cumplir con tus responsabilidades.

De repente, pospones salidas, proyectos o hasta conversaciones importantes. Y claro, cuando se repite cada año, también te preguntas si las personas a tu alrededor lo entienden o si creen que «estás exagerando».

Cómo Prepararse para Enfrentar una Nueva Recaída Estacional

Ahora que ya te he contado todo lo que implica el trastorno afectivo estacional (TAE), llega la pregunta clave: ¿cómo prepararte para la próxima vez?

Porque, seamos sinceros, si ya sabes que el TAE va a aparecer, lo mejor es estar listo para plantarle cara.

Aquí te doy algunos consejos que pueden hacer que la próxima temporada no te pille desprevenido.

1. Reconoce las señales

Lo primero es aceptarlo: el TAE está ahí, y aunque no sea la visita más bienvenida, no tiene por qué agarrarte por sorpresa. Si cada año notas que, por ejemplo, cuando el sol se pone antes de las 5 de la tarde te sientes más bajoneado, esa es una señal.

Cuanto más consciente estés de los patrones de tu TAE, más fácil será adelantarte a sus efectos.

Haz una pequeña lista mental (o en papel, si eres de los organizados) de los síntomas que empiezas a notar. De esta manera, cuando vuelvan a aparecer, sabrás que es hora de poner en marcha tu plan de acción.

2. Crea una rutina de autocuidado

No esperes a que la recaída te golpee para empezar a cuidarte. Una de las mejores maneras de prepararte para el TAE es tener una rutina de autocuidado que mantengas durante todo el año, pero especialmente en esas épocas difíciles.

  • Mantén una rutina de sueño: Ya te conté cómo la melatonina puede desajustar tu ciclo de sueño, así que intenta acostarte y despertarte a la misma hora todos los días. La consistencia es clave para mantener tu reloj biológico en equilibrio.
  • Aliméntate bien: Los antojos de carbohidratos son reales (¡y peligrosos!). Trata de asegurarte de que tu dieta sea equilibrada para que no te falte energía, pero tampoco te pases de los «gustos culpables».
  • Ejercicio diario: Ya sé, no suena muy tentador cuando todo lo que quieres es quedarte en casa, pero hacer ejercicio, aunque sea una caminata rápida, te ayudará a liberar endorfinas y a combatir esa sensación de letargo.

3. Aprovecha la luz, incluso si es artificial

Como ya te he contado, la fototerapia puede ser un salvavidas para quienes sufren de TAE.

Si sabes que la falta de luz solar es uno de tus principales desencadenantes, empieza la fototerapia antes de que la depresión estacional se apodere de ti. Coloca tu lámpara de luz en un lugar donde puedas usarla cada mañana y conviértelo en parte de tu rutina diaria.

Y si puedes, intenta pasar tiempo al aire libre durante las horas de luz, aunque haga frío. Exponerte al sol, aunque sea un ratito, puede marcar la diferencia.

4. Planifica actividades que disfrutes

Es fácil caer en la rutina de no hacer nada cuando sabes que tu energía va a estar baja, pero te cuento algo: cuanto menos hagas, peor te vas a sentir.

Aunque no tengas ganas, planifica algunas actividades que normalmente te gusten. Ya sea ver una película, leer un libro o salir con amigos (aunque te cueste), mantenerte activo mental y socialmente te ayudará a sobrellevar mejor la recaída.

5. Habla con alguien

No subestimes el poder de hablar con alguien sobre lo que estás sintiendo. Ya sea un amigo cercano, un terapeuta o un grupo de apoyo, compartir lo que estás pasando puede ser muy liberador.

Y si estás siguiendo un tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), asegúrate de tener sesiones programadas durante los meses en los que sabes que te afecta más.

6. Considera los medicamentos a largo plazo

Si ya sabes que el TAE va a estar ahí año tras año, hablar con un médico sobre los antidepresivos puede ser una opción. Hay medicamentos como el bupropión que pueden ayudar a prevenir los episodios antes de que lleguen.

No se trata de esperar a sentirte mal para actuar, sino de mantener un plan preventivo durante las temporadas más complicadas.

7. Sé amable contigo mismo

Por último, pero no menos importante: sé amable contigo mismo. Vivir con TAE no es fácil, y anticipar una recaída puede generar mucha angustia. Así que cuando te encuentres en uno de esos momentos difíciles, no te castigues por no ser «productivo» o no sentirte al 100%. Haz lo mejor que puedas y recuerda que esto es algo que puedes manejar, con las herramientas adecuadas y algo de paciencia.


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Marc Planella

Sobre el autor

Marc Planella

Nº de colegiado: 080836943

  • Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona - Unidad docente Hospital Vall d'Hebron (2001).
  • Especialista en Psiquiatría por Sant Joan de Déu - Servicios de Salud Mental (2002 - 2006).
  • Formación específica universitaria en tratamiento de depresiones unipolares y bipolares.
  • Especialista universitario en psiquiatría forense.

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4 respuestas

  1. Estoy de acuerdo contigo. Tengo 58 años y desde hace muchisimos años temo el mes de febrero pues entro en una fase de apatia total,solo me muevo por el trabajo y por mantener la casa y el bienestar de mis hijos

    1. Hola Nuria!

      Es así, tal cual lo cuentas. Lo interesante sería que, sabiendo esto, antes de que llegue ese mes se pudiera ajustar algún tratamiento para que no te de tanta bajada, porque si no se hace nada la tendencia natural es a irse repitiendo.

      Mucho ánimo y gracias por tu comentario!

  2. Hola de nuevo Dr Planella. Gracias por sus aportaciones que tanto bien nos hace.
    A mi particularmente me sienta muy mal la primavera, la olor a bonanza y esos dias soleados me deprimen mucho.
    El peor mes, es mayo. Ya al entrar en verano me siento mejor. Saludos. Rosa..

    1. Hola Rosa!

      Gracias por tu comentario. Como pone en el post, aunque la mayoría de personas empeoran en otoño y empeoran en primavera, las hay que les pasa como a ti y es del revés. Es importante que cuando llegue la primavera tengas tu consulta con el psiquiatra por si hiciera falta ajustar alguna cosa del tratamiento.

      Un saludo!

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