Qué es la depresión: causas, síntomas y tratamiento.

depresión

Si has llegado aquí, es porque de algún modo algo sabes sobre qué es una depresión. O tú o alguien cercano a ti ha sentido en algún momento el aliento de esta terrible enfermedad. Porque esta es una enfermedad terrible. Por como es y por lo que le rodea: las causas de depresión, los síntomas de depresión, la falta de comprensión del entorno, la falta de comprensión incluso de los profesionales…ya sabes: “anímate, tienes que poner de tu parte….”.

Pero afortunadamente hoy en día la depresión en muchos casos se cura y si no, en la mayoría de ellos por lo menos se controla bien con los tratamientos adecuados. Hay mucho camino por recorrer, pero las múltiples opciones de tratamiento que hay y que están por venir, tienen que ayudarte a no perder en ningún momento la esperanza.

En este post quiero darte una visión general de lo que es la depresión. Te hablaré de todo aquello que es imprescindible para que tengas un conocimiento general de ella: qué es, cómo se produce, cuales son sus riesgos o cuales son sus tratamientos.

1.- ¿ Qué es la depresión?

La depresión es una de las enfermedades más frecuentes que tratamos en salud mental y constituye la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo, según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El mismo organismo calcula que en 2019 alrededor de 2 millones de personas padecieron una depresión en España y  se estima que afecta a 1 de cada 5 españoles en algún momento de su vida.

Es más, incluso en los países más desarrollados, se cree que cerca del 50% de las personas con depresión no consultan con ningún profesional y por tanto no hacen ningún tipo de tratamiento, con lo que las cifras que te acabo de comentar posiblemente sean más altas.

Aunque todos nosotros experimentamos tristeza de vez en cuando, en algunas personas estos sentimientos no desaparecen y se acompañan de otros síntomas que provocan malestar o dificultades para hacer un día a día normal. Estas personas pueden tener depresión.  

2.- Síntomas de depresión

Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero hay unos cuantos que son más frecuentes, independientemente de las causas que la generen.

Los síntomas más habituales que puedes tener son los siguientes:

– Ánimo bajo, tristeza o sentimientos de desesperanza.

– Pérdida de interés en las actividades con las que disfrutabas u obtener escaso placer al realizarlas. 

– Irritabilidad (enfadarse fácilmente).

– Ganas de llorar por casi cualquier cosa. 

– Pérdida de energía o cansancio. 

– Problemas de sueño.

– Cambios en el apetito, que a veces conduce a variaciones en el peso (tanto puede disminuir como aumentar, aunque es más frecuente lo primero).

– Dificultad para concentrarse o problemas de memoria.

– Pérdida del interés sexual. 

– Sentimientos de inutilidad o de culpa. 

– Pensamientos negativos, excesivas críticas hacia uno mismo. 

– Deseos de morirse o ideas de suicido: suelen ser un síntoma de depresión grave que siempre hay que vigilar.

– Ansiedad (sensación de nerviosismo, desasosiego…). La ansiedad puede ocasionar síntomas que parecen físicos como dolor, palpitaciones cardiacas o molestias abdominales. En algunas personas estos síntomas físicos son su principal queja.

A día de hoy, se considera que si tienes varios de estos síntomas y duran al menos 2 semanas es probable que tengas una depresión.

3.- Causas de depresión

A día de hoy no sabemos exactamente las causas de la depresión.

Aún así, la hipótesis más aceptada dice que una depresión se da por una mezcla de 3 factores: uno biológico (la predisposición de tus genes a tener depresión), uno psicológico (cómo tu manera de ser te puede predisponer a tener depresión) y uno ambiental (las cosas que te suceden en tu vida).

Según el tipo de depresión, cada uno de estos 3 factores puede pesar más o menos, aunque en todas ellas es imprescindible que esté presente el factor biológico.

Te pondré 2 ejemplos para que lo puedas entender mejor:

1-. Hay depresiones que pueden desencadenarse sin ningún factor externo que las provoque. Por tanto se considera que el factor biológico es mucho más predominante que los otros. Son las llamadas depresiones endógenas y necesitan siempre un tratamiento farmacológico si las quieres resolver.

2-. Imaginemos una desgraciada coincidencia de desgracias: un fallecimiento inesperado de un familiar, un despido laboral y una ruptura de pareja dadas en el mismo momento en el tiempo. Si en esta situación se desencadena una depresión, es evidente que tendrá un componente ambiental mucho más grande que en el ejemplo 1. Aún así, no todas las personas en esta situación tendrían depresión: probablemente casi todas lo pasarían más o menos mal, pero depresión solo cogerían las personas biológicamente más predispuestas.

Así pues, podemos agrupar las causas de la depresión en 3 grupos.

A) ¿Qué es una depresión?: causas biológicas de depresión.

Sabemos que la depresión tiene un componente determinado genéticamente: las personas depresivas nacen con combinaciones de genes que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad.

De hecho, muchas personas con depresión tienen antecedentes de depresión en su familia.

De algún modo, estos genes hacen que determinadas partes del organismo, sobretodo a nivel del cerebro, no funcionen correctamente.

Son mecanismos complejos que aún no se comprenden del todo bien: alteración en los niveles de sustancias cerebrales llamadas neurotransmisores, niveles alterados de hormonas como el cortisol…

Además, hay enfermedades que predisponen a la depresión como por ejemplo las enfermedades cardiovasculares (como el infarto de miocardio), las enfermedades endocrinológicas (como el hipotiroidismo) o las enfermedades neurológicas (como la esclerosis múltiple). 

B) ¿Qué es una depresión?: causas psicológicas de depresión

Se sabe que determinadas maneras de ser aumentan el riesgo de padecer depresión.

Así, por ejemplo, las personas neuróticas (aquellas personas que por su manera de ser son más inseguras de lo habitual, tienden a darle muchas vueltas a las cosas, sufrir más de lo habitual o ver la vida de manera más pesimista) tienen mayor riesgo de depresión.

C) ¿Qué es una depresión?: causas ambientales de depresión

Determinados acontecimientos que suceden en nuestras vidas, cuando se dan sobre las situaciones anteriores, pueden generar una depresión. Estas causas de depresión son muchísimas, aunque algunas de las más frecuentes son:

  • Pérdida de un ser querido
  • Dificultades laborales
  • Problemas económicos
  • Problemas sentimentales
  • Enfermedades propias o de personas cercanas

4.- ¿Qué es una depresión?: factores de riesgo

La depresión suele comenzar más frecuentemente entre los 15 y 30 años, pero aún así, en función de las causas, puede aparecer en cualquier momento de la vida.

Se les diagnostica más a las mujeres que a los hombres, pero puede ser, en parte, porque es más probable que las primeras busquen recibir tratamiento más habitualmente que los hombres.

Los factores de riesgo son circunstancias que te predisponen a poder tener una depresión. Aquí tienes una lista de los más importantes a tener en cuenta:

  • Ciertos rasgos de la personalidad: se sabe que determinadas maneras de ser aumentan el riesgo de padecer depresión. Así, aquellas personas más inseguras, con una autoestima baja, autocríticas, que tienden a darle muchas vueltas a las cosas, que sufren más de lo habitual o que son más pesimistas, tendrían más riesgo de depresión. 
  • Situaciones traumáticas o estresantes, como la muerte de un ser querido, una relación difícil, problemas económicos o el maltrato físico o abuso sexual.
  • Familiares consanguíneos que tienen antecedentes de depresión, trastorno bipolar, alcoholismo o suicidio.
  • Haber tenido otros trastornos de salud mental en otro momento de la vida, como un trastorno de ansiedad, de la alimentación o de estrés postraumático.
  • Abuso de alcohol o de otras drogas como el cannabis, la cocaína…
  • Una enfermedad grave o crónica, como cáncer, un accidente cerebrovascular, dolor crónico o una enfermedad cardíaca.
  • Ciertos medicamentos, como algunos de los que se indican para la hipertensión o como los corticoesteroides (habla con el médico antes de suspender la toma de cualquier medicamento)

5.- ¿Qué es una depresión?: complicaciones.

La depresión es una enfermedad que en caso de que no se trate correctamente, puede tener consecuencias graves tanto en ti como para los que te rodean.

Cuando se complica, puede derivar en problemas emocionales añadidos, problemas de conducta y problemas de salud física, que pueden afectar todos los aspectos de tu vida.

Algunas de las complicaciones relacionadas con la depresión más habituales son:

  • Sobrepeso u obesidad, que a su vez pueden hacer que a la larga tengas problemas de colesterol, azúcar, cardiovasculares…
  • Empeoramiento en la percepción del dolor o del control de una enfermedad física.
  • Consumo excesivo de alcohol y de drogas de otros tipos.
  • Ansiedad, trastorno de pánico y fobia social
  • Conflictos con familiares, dificultades en tus relaciones y problemas en los estudios o el trabajo
  • Aislamiento social
  • Deseos de morir, intentos de suicidio o suicidio consumado.
  • Autolesiones, como por ejemplo cortes en los brazos.
  • Muerte prematura a raíz de enfermedades físicas que se han descontrolado con la aparición de la depresión.

6.- ¿Qué es una depresión?: diagnóstico.

Para hacer un diagnóstico bien hecho de la depresión, hay que tener en cuenta las diferentes causas que la pueden provocar. Por lo tanto, tienes que pensar que, aunque lo más habitual sea que la causa de la depresión sea puramente psiquiátrica, en ocasiones hay enfermedades físicas que dan cuadros muy similares.

Por eso es tan importante que el diagnóstico de la depresión lo haga un psiquiatra, ya que podrá tener en cuenta todos estos factores desde el primer momento. Una vez descartado esto, hay que saber el tipo de depresión que tienes, ya que hay distintos tipos y cada una con sus diferencias a nivel de tratamiento.

Tu psiquiatra podrá determinar un diagnóstico de depresión a partir de lo siguiente:

  • Exploración de tu salud física. Es probable que el psiquiatra te haga preguntas sobre tu salud: alergias que puedas tener, las enfermedades que has padecido, los medicamentos que tomas… 
  • Evaluación psiquiátrica. El psiquiatra te realizará preguntas acerca de tus síntomas, tus pensamientos, tus sentimientos y tus patrones de conducta. En ocasiones es posible que te pida que completes un cuestionario para ayudar a responder estas preguntas o para evaluar aspectos concretos de tu situación que sea necesario aclarar más específicamente (aspectos de tu personalidad, de tus cambios de ánimo…).
  • Análisis de sangre. Tu psiquiatra puede solicitarte un análisis de sangre en el que se pida, por ejemplo, un hemograma para descartar que no tengas anemia o analizar la glándula tiroides para asegurarse de que esta funcione correctamente.
  • Otras pruebas: en ocasiones, es posible que se pidan otras pruebas como un TAC craneal o exploraciones de las funciones cerebrales con tests específicos para complementar la exploración diagnóstica.

7.- Tipos de depresión

Como antes te expliqué, los síntomas de la depresión pueden variar en función de la persona, las causas…

Son diferencias importantes, porque en función de ellas el tipo de tratamiento puede cambiar.

Así, podemos ver depresiones de los siguientes tipos de depresión:

  • Depresión ansiosa: depresión en que la persona tiene un nivel de ansiedad muy elevado. Sientes mucha inquietud y una preocupación inusual por cosas que puedan llegar a suceder o  por perder el control.
  • Depresión de características mixtas: es un cuadro en el que se mezclan síntomas de depresión con síntomas de lo que en psiquiatría se llama manía  (estar eufórico, con una autoestima exageradamente elevada, hablar mucho más de lo habitual, sentirse con una energía inagotable….).
  • Depresión endógena o de características melancólicas: depresión grave en la que es característico que la persona que la padece parezca no reaccionar a las cosas que solían proporcionarle placer. Es habitual que esté asociada a despertarse antes de lo habitual, a que el estado de ánimo empeore durante la mañana, a cambios importantes en el apetito, a sentimientos de culpa, momentos de agitación o a una falta de energía extrema.
  • Depresión de características atípicas: depresión en la que hay algunos síntomas opuestos a los del resto de depresiones: mantienes la capacidad de alegrarte momentáneamente ante acontecimientos felices, tienes más apetito de lo habitual o una necesidad excesiva de dormir. Suele haber gran sensibilidad a ser rechazado o sensación de pesadez en los brazos o en las piernas
  • Depresión con síntomas psicóticos: depresión acompañada de pensamientos delirantes normalmente de contenido catastrofista (creer de estar arruinado, gravemente enfermo….)
  • Depresión con síntomas catatónicos: depresión en la que la persona puede estar prácticamente sin moverse, repitiendo las palabras que se le dicen, adoptar posturas extrañas… Se trata de un tipo de depresión grave pero muy infrecuente de ver hoy en día. Suele necesitar tratamientos especiales como el TEC.
  • Depresión posparto: depresión que se manifiesta durante el embarazo o en las semanas posteriores al parto.
  • Depresión con patrón estacional: depresión relacionada con los cambios de las estaciones y con una menor exposición a la luz solar. Es característico el patrón de depresión que empeora al empezar el otoño.

8.- Otros trastornos que pueden causar síntomas de depresión

Hay muchos otros trastornos de la salud mental en la que aparecen síntomas muy parecidos a la depresión.

Es fundamental hacer un diagnóstico preciso para que puedas recibir el tratamiento adecuado. Piensa que el tratamiento de cada trastorno es distinto y de ahí la importancia de la intervención de un psiquiatra siempre que sea posible.

Voy a mencionarte varios trastornos que pueden ser causa de síntomas de depresión:

  • Trastornos bipolares I y II. Los síntomas del trastorno bipolar hacen que el paciente tiene temporadas de euforia, hiperactividad, gastos descontrolados de dinero, hablar mucho más de lo normal…combinados con otras de depresión. En ocasiones es difícil distinguir entre el trastorno bipolar y la depresión, sobre todo si no se ha padecido aún ningún episodio de “euforia”.
  • Trastorno ciclotímico. El paciente tiene altibajos emocionales que son más leves que los que se manifiestan en el trastorno bipolar.
  • Trastorno depresivo persistente. Igual no te suena este nombre, pero sí sabes qué es la distimia, el otro nombre con el que se conoce. Es una forma de depresión menos grave, pero más crónica. Si bien no suele ser totalmente incapacitante, puede impedir que te desenvuelvas normalmente en tu rutina diaria y afectar tu capacidad de tener una vida plena.
  • Trastorno disfórico premenstrual. Implica síntomas de depresión asociados a los cambios hormonales que comienzan una semana antes del inicio de tu período menstrual y que mejoran unos pocos días después, y que son mínimos o desaparecen después de que finaliza tu período.
  • Depresión debida a enfermedades, tóxicos o fármacos. Pueden darse episodios de depresión cuya causa sea el consumo de drogas, enfermedades físicas (hipotiroidismo, anemia…) o por medicamentos.

9.- ¿Qué es una depresión?: tratamiento.

Habrás oído muchas cosas sobre cómo se trata la depresión.

Es un tema del que mucha gente habla y en ocasiones sin conocer muy bien cómo funciona esta enfermedad. Aunque es un tema amplísimo, te voy a explicar, a modo de resumen, lo más importante que debes saber sobre cuales son los tratamientos adecuados para esta enfermedad.

Mantener un estilo de vida sano y evitar sustancias que puedan empeorar los síntomas (café y ansiedad no es una buena combinación, como no lo es tampoco combinar alcohol o otras drogas…) pueden ofrecernos una ayuda inestimable.

Pero los medicamentos y la psicoterapia son los tratamientos más utilizados en depresión.

Aunque hay diferencias entre psiquiatra y psicólogo, en general, los mejores resultados se obtienen combinando las dos opciones.

A pesar de esto, muchas veces con una de las dos puede valer: si el cuadro es leve, puede, en ciertos casos, ser suficiente con la psicoterapia.

Pero en todas las demás situaciones, el tratamiento con fármacos va a ser el pilar fundamental a utilizar si quieres salir del pozo.

Por más vueltas que se le dé, lo que hoy sabemos es que los episodios depresivos moderados y graves necesitan de un tratamiento con antidepresivos si se quieren solventar.

Por algún extraño motivo, habrás oído a personas (algunas de ellas supuestamente profesionales de la salud mental) oponerse firmemente a estos tratamientos y abogar  por terapias alternativas.

Seguramente esto prácticamente no lo habrás oído cuando la gente habla del cáncer, la hipertensión, la diabetes o la apendicitis.

¿Por qué?. Probablemente por una suma de factores: desconocimiento de los fundamentos de la salud mental, estigma que aún arrastra la depresión, prejuicios ideológicos, mala fe… (hay gente de todo tipo en este mundo…).

Si sufres una depresión muy grave, incluso es posible que necesites una estancia hospitalaria o participar en un programa de tratamiento para pacientes ambulatorios hasta que los síntomas mejoren.

A continuación, te explicaré con más detalle en qué consisten los tratamientos para la depresión.

Medicamentos

En el trastorno depresivo mayor, el tratamiento farmacológico principal se hace con antidepresivos.

Hoy en día se encuentran disponibles muchos tipos de antidepresivos, cada uno con unas características distintas, que hacen que en caso de que uno de ellos no sea eficaz, tengamos muchas otras opciones de tratamiento. Los principales tipos de antidepresivos son los siguientes:

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Suelen ser la primera opción cuando se diagnostica una depresión por primera vez. Estos medicamentos se consideran más seguros y suelen causar menos efectos secundarios molestos que otros tipos de antidepresivos. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina son:

  1. Citalopram (sea de las marcas Prisdal o Seropram o en genérico)
  2. Escitalopram (Cipralex, Esertia…)
  3. Fluoxetina (Prozac, Adofen…)
  4. Paroxetina (Seroxat, Frosinor, Motivan…),
  5. Fluvoxamina (Dumirox)
  6. Sertralina (Besitran, Aremis…).

Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina 

 Su manera de actuar regula más transmisores que el grupo anterior, por lo que se suelen usar cuando este no funciona o si el cuadro de depresión es más grave. Los efectos secundarios son parecidos y la seguridad es también muy alta. Algunos ejemplos de estos inhibidores son:

Antidepresivos atípicos 

Estos medicamentos no se ajustan exactamente a ninguna de las otras categorías anteriores y cada uno tiene un mecanismo de acción único. En España tenemos:

Antidepresivos tricíclicos 

Estos medicamentos son un grupo de antidepresivos más antiguo. Algunos ejemplos son:

  • Clomipramina (Anafranil)
  • Imipramina (Tofranil)
  • Nortriptilina (Paxtibi)
  • Amitriptilina (Tryptizol)

Pueden ser muy efectivos, pero suelen causar efectos secundarios mucho más molestos que los antidepresivos más nuevos. Por eso, no se suelen recetar a menos que no te funcionen los que antes te mencioné o en casos muy concretos de depresión.

Última generación de antidepresivos 

En el momento de redactar este post, están a punto de comercializarse o en las últimas fases de desarrollo varios antidepresivos nuevos.

Algunos de ellos han demostrado en los estudios realizados durante su desarrollo algunas características diferenciales, que si se confirman una vez en el mercado, pueden dar un cambio importante al tratamiento de la depresión, sobre todo en los casos más graves. Una de las principales novedades que plantean, es que la mejoría sería percibida por el paciente a partir de las 24-48 horas de haber recibido la primera dosis. Algunos de estos fármacos son:

Otros medicamentos

Se pueden sumar otros medicamentos a los antidepresivos para aumentar sus efectos. Es posible que tu psiquiatra te recomiende que combines dos antidepresivos o que agregues otros medicamentos, como:

Cómo encontrar el medicamento adecuado

A día de hoy, no podemos saber, en el momento de recetar un antidepresivo, si este te va a ir bien o no (porque te de efectos secundarios o porque no sea eficaz). 

Aún así, a veces tenemos algunas pistas que nos pueden ayudar: si tu familiar respondió bien a un antidepresivo, es posible que ese mismo pueda ayudarte. Si ya has probado alguno anteriormente y te fue bien, es bastante probable que vuelva a funcionar. 

Sin embargo, en ocasiones hay que probar varios medicamentos o una combinación de estos hasta encontrar el que te sirva.

Este proceso requiere paciencia, ya que algunos de estos fármacos necesitan varias semanas para que hagan efecto por completo y para que los efectos secundarios se alivien, a medida que el organismo se adapta.

Psicoterapia

«Psicoterapia» es un término general que se usa para aludir al tratamiento de la depresión mediante la conversación con un profesional de salud mental acerca de la enfermedad y de los problemas relacionados. 

Hay diferentes tipos de psicoterapias que pueden ser efectivas para tratar la depresión, como la terapia cognitivo-conductual o la terapia interpersonal. El profesional de salud mental también podría recomendarte otros tipos de terapia. La psicoterapia te puede ayudar en muchas cosas, como por ejemplo en lo siguiente:

  • Adaptarte a una crisis o a otras dificultades actuales
  • Identificar creencias o comportamientos negativos, y reemplazarlos por otros positivos y saludables
  • Explorar tus relaciones y tus experiencias personales y desarrollar interacciones positivas con los demás
  • Encontrar mejores modos de enfrentar y de resolver problemas
  • Identificar problemas que contribuyen a causar tu depresión y cambiar los comportamientos que la empeoran
  • Recuperar el sentimiento de satisfacción y de control de tu vida, así como aliviar los síntomas de la depresión, como la desesperanza y el enojo
  • Aprender a fijar metas realistas para tu vida
  • Desarrollar la capacidad de tolerar y de aceptar la angustia mediante comportamientos más saludables

Tratamiento hospitalario y residencial

En algunos casos, la depresión es tan grave que se necesita una estancia hospitalaria.

Esto puede ser necesario si no te puedes cuidar sólo adecuadamente o si estás en peligro inminente de hacerte daño a ti mismo o a alguien más. El tratamiento psiquiátrico en un hospital te puede ayudar a mantenerte tranquilo y seguro hasta que mejore tu estado de ánimo.

La hospitalización parcial o los programas de tratamiento de día también pueden ayudar a algunas personas. Estos programas brindan el apoyo ambulatorio y la terapia necesarios para mantener los síntomas controlados.

Otras opciones de tratamiento

Para algunas personas, se pueden recomendar otros procedimientos conocidos como «terapias de estimulación cerebral»:

  • Terapia electroconvulsiva (TEC). En la terapia electroconvulsiva, se pasan corrientes eléctricas a través del cerebro para regular la función y el efecto de los neurotransmisores y solventar la depresión. La terapia electroconvulsiva se suele usar en los pacientes que no mejoran con los medicamentos, que no pueden tomar antidepresivos por razones de salud, en cuadros catatónicos, en personas que corren un alto riesgo de suicidio y en situaciones especiales como depresiones graves en el embarazo. Aunque algunas opiniones sobre la terapia electroconvulsiva han generado controversia, su administración hoy en día le convierten en una de las técnicas más eficaces para mejorar las depresiones más graves.
  • Estimulación magnética transcraneal. La estimulación magnética transcraneal puede ser una opción para quienes no responden a los antidepresivos. Durante una estimulación magnética transcraneal, un dispositivo colocado en el cuero cabelludo transmite pulsos magnéticos breves para estimular las neuronas cerebrales involucradas en la regulación del estado de ánimo y en la depresión. Aún así, es una técnica aún muy poco disponible hoy en día.
  • Estimulación cerebral profunda. Se usa sólo en casos excepcionales de resistencia a todos los tratamientos. Se trata de implantar unos electrodos conectados a una batería, que estimulan zonas concretas del cerebro para intentar mejorar los síntomas. Requiere una intervención neuroquirúrgica.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento de la depresión?

El tratamiento de la depresión se divide en dos fases: el tratamiento de la fase aguda y el tratamiento de mantenimiento. Aún así, hay que tener en cuenta de que el tiempo depende mucho del tipo y las causas de la depresión.

El tratamiento de la fase aguda es el periodo que va desde que empiezas a hacer un tratamiento hasta que los síntomas se controlan. El tiempo que dura es variable, aunque siempre son varios meses. Depende de la respuesta de cada persona al tratamiento o de la gravedad de los síntomas. 

El tratamiento de mantenimiento es el que se realiza tras controlar los síntomas y con la intención de evitar futuras recaídas. Las recaídas en depresión son mucho más frecuentes cuanto más cerca nos encontremos del periodo de síntomas de la enfermedad. Esto supone que los primeros meses tras la remisión del episodio sean los más delicados en cuanto al riesgo de recaer. Por este motivo, tras un primer episodio depresivo se recomienda mantener la medicación durante un periodo de entre seis y doce meses, a contar a partir de que se quitan del todo los síntomas, no del inicio del tratamiento.

En las personas que ya han sufrido un segundo episodio depresivo, se recomienda mantener hasta dos años el tratamiento. También se cuenta desde que se recuperaron de los síntomas y no desde que se inició el tratamiento.

Por último, en personas que han sufrido tres o más episodios depresivos se considera una depresión recurrente y el riesgo de recaída es superior al 80 % en los siguientes 15 años. Por este motivo, en estos casos, se recomienda mantener la medicación durante un periodo mínimo de cinco años o, incluso, indefinidamente.

10.- Pronóstico.

El pronóstico de la depresión depende de diversos factores, desde las causas a variables entorno al tratamiento.

Por regla general, la depresión tiende a ser una enfermedad crónica y por tanto, quien ha sufrido un episodio depresivo tiene más riesgo de sufrir futuros episodios similares.

Los factores que más van a influir en que la enfermedad no se cronifique son: un diagnóstico y un tratamiento tempranos, un buen cumplimiento de los tratamientos recomendados y del seguimiento con los profesionales, adoptar un modo de vida lo más tranquilo posible y evitar en consumo de tóxicos.

Evolución esperada de la depresión

La duración esperada de un episodio depresivo mayor es de varios meses, a pesar de que para realizar el diagnóstico sólo sean necesarias dos semanas consecutivas de síntomas.

Cuanto menos tiempo lleve la persona deprimida y antes se diagnostique la depresión, mejor respuesta puede tener al tratamiento. Por tanto, si llevas unos pocos meses deprimido, cuando empiezas el tratamiento tienes mayor probabilidad de responder que los que llevan más tiempo mal.

El trastorno depresivo mayor suele iniciarse en muchos casos alrededor de los 20 años. Esto supone que, al tener la persona toda una vida por delante,  tiene mayor probabilidad de presentar recaídas. Aproximadamente dos de cada tres personas que sufren depresión volverán a sufrir un episodio depresivo en los siguientes 15 años de sus vidas. Este porcentaje aumenta a medida que la persona acumula más episodios depresivos.

Respuesta de la depresión al tratamiento

El pronóstico de la depresión que no recibe tratamiento es el de permanecer deprimido durante un periodo largo e indeterminado y presentar además un riesgo de suicidio o de complicaciones por la falta de autocuidados que puede presentar la persona deprimida.

Muchas veces pueden pasar años y los síntomas pueden no llegar a remitir del todo. La remisión espontánea puede ocurrir en algunos episodios de corta duración, pero no es lo habitual. Por ello, es muy importante hacer un correcto diagnóstico de la depresión y analizar bien sus causas.

Cuando se recibe tratamiento adecuado, la recuperación del episodio depresivo se inicia dentro de los tres meses siguientes al comienzo del tratamiento en uno de cada tres pacientes. Este porcentaje aumenta a dos de cada tres pacientes si se toma como referencia el plazo de un año.

Uno de los factores que mejor predice esta respuesta a los tratamientos es el tiempo que lleva la persona deprimida. Cuanto menos tiempo lleve el paciente con depresión, mejor respuesta puede tener a la medicación. Por este motivo, es muy importante consultar con un psiquiatra lo antes posible.

Recaídas en depresión

Como te decía, las recaídas son muy comunes en la depresión y dos de cada tres personas que han tenido una depresión, sufrirán una recaída en los siguientes 15 años. El riesgo de recaída es mayor en los primeros meses tras la remisión de los síntomas de la depresión. Por este motivo, se recomienda mantener la medicación al menos durante 6 meses tras la remisión de los síntomas depresivos.

Y es que el riesgo de recaída también es mayor cuando el episodio anterior fue grave, en las personas que han tenido múltiples episodios y en los jóvenes. El riesgo de recaída es mayor en las personas jóvenes, sencillamente porque les quedan más años de vida por delante y, probabilísticamente, tendrán más riesgo.

La persistencia de síntomas residuales tras el tratamiento también es un predictor de recaída en depresión. Concretamente, las personas que no logran una remisión completa de los síntomas depresivos tienen tres veces más riesgo de recaída. Los síntomas residuales más habituales son: insomnio, falta de concentración o interés y sensación de fatiga o dolor. Si estos síntomas no se abordan correctamente, el riesgo de recaída (de volver a tener otro episodio depresivo) se multiplica por tres. 

Consecuencias de que no se cure del todo la depresión

El objetivo del tratamiento de la depresión ha de ser que la persona vuelva a ser la que era y desaparezcan todos los síntomas.

Si la recuperación de la depresión es parcial y no es completa, nos podremos encontrar con los siguientes problemas:

  • Consumo de alcohol u otras drogas
  • Problemas familiares y laborales
  • Limitaciones para el buen funcionamiento diario
  • Mayor utilización de los servicios médicos
  • Aumento del riesgo de suicidio
  • Mayor riesgo de recaída (de hasta 3 veces) y menor tiempo hasta la recaída

Factores de buen pronóstico de una depresión

Sabemos que existen algunos factores que son indicadores de buen pronóstico en la depresión. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Rápido inicio del tratamiento.
  • Buena y rápida respuesta al tratamiento.
  • Haber completado el tratamiento según la indicación del profesional, ya haya sido farmacológico o psicoterapéutico.
  • Ausencia de antecedentes familiares de depresión.
  • Ausencia de episodios depresivos previos.
  • Desaparición de todos los síntomas.
  • Resolución del factor precipitante (de las causas externas de la depresión, si las hubo).
  • Ausencia de otras enfermedades físicas o psiquiátricas.
  • Ausencia de problemas con el consumo de alcohol u otras drogas.

Lo contrario a lo anterior (iniciar tarde el tratamiento, responder tarde al medicamento….) serán factores de mal pronóstico de la depresión. La presencia de factores de mal pronóstico nos debe mantener alerta y ayudarnos a concienciarnos de lo importante que es hacer un tratamiento con un buen profesional para evitar que la enfermedad progrese. Muchos de estos factores de mal pronóstico son modificables y pueden tratarse (como las adicciones) o prevenirse con una buena alianza psiquiatra-paciente (como el abandono del tratamiento).

Aunque podría seguir hablándote de depresión durante muchas páginas más, este es un resumen general de lo que es esta enfermedad. A lo largo de este blog, te iré explicando con mucho más detalle estas y muchas más cosas que te puedan ayudar en tu camino a volver a hacer una vida normal.

Si quieres que te ayude con tu depresión, reserva una visita conmigo.

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13 respuestas

    1. Hola Olivia,

      espero que la información les sea de utilidad.

      Gracias por su comentario, el feedbak de todos ustedes me ayuda a intentar hacer las cosas cada día mejor.

      Un cordial saludo.

    1. Hola Agnès.

      El que explica és habitual. Sabem que cada vegada que hi ha una recaiguda costa una mica més de recuperar-la, probablement per canvis en el cervell cada vegada que hi ha les recaigudes. Per això és molt important, si la depresió és crònica, que tingui un tractament de manteniment encara que sigui de manera indefinida, per a que les possibilitats de tenir recaigudes siguin les menys possibles.

      Gràcies pel seu comentari i molts ànims en la seva lluita.

        1. Cap problema!.
          Els medicaments de manteniment en la depresió son generalment els antidepressius.
          Es sol fer servir el mateix antidepressiu amb el que s’ha recuperat de l’episodi, amb les mateixes dosis al principi i amb el pas del temps s’intenta rebaixar la dosi fins a arribar a la més baixa que serveixi per a que no hi hagi recaigudes.
          Aquesta dosi es diferent en cada persona i l’ha d’anar regulant el psiquiatra.
          Per exemple, a una persona que li han donat sertralina 100 mg i amb aquesta dosi s’ha recuperat de la depresió, se li mantenen els 100 mg uns mesos i després s’intenta baixar, per exemple, a 50mg. Lo important al final es prendre la dosi que eviti recaigudes.

  1. Muchas gracias. Tengo depresión desde hace muchos años, y nunca había leído una información tan clara como la suya. He tenido muchos psiquiatras y estoy medicada, dicen que de por vida. Mi diagnóstico es trastorno depresivo mayor endógeno, que, junto a otros, constó en mi declaración de discapacidad. ¿Por qué, aún sabiendo que estás bien medicada, la maldita siempre vuelve, con mayor o menor intensidad?
    Me alegro de haberle conocido.

    1. Hola Luisa!

      Es difícil poder decirle con seguridad algo sin conocer el caso personalmente. De todos modos si hay muchas recaídas y el diagnóstico es correcto, igual no está bien medicada del todo o su caso algo más complejo y tiene recaídas a pesar de todo.

      Sea como sea me alegra haber podido ayudarle ni que sea un poco.

      Un cordial saludo.

  2. Buenas tardes, le voy a contar mi caso…Durante el confinamiento, mes de marzo, tenía sensación de falta de aire y un dolor abdominal….Después de hacerme varias pruebas, me dijeron que respiraba bien y que tenía el síndrome del intestino irritable, me hice una colonoscopia, todo salió bien Gracias a Dios… Desde el principio tomaba 2 pastillas de lorazepam al día, desde hace 2 meses tomo una pastilla de lorazepam por la noche antes de dormir…A veces, durante el día me dan cefaleas tensional, como si tuviera un elástico en la frente, para la cefalea no estoy tomando nada porque tenía afectada la flora intestinal, no me recomiendan que tome Ibuprofeno, me mandaron paracetamol, no me hace efecto…Qué fármaco me recomendarías para la cefalea tensional y que no me afecte a la flora intestinal? Gracias… Un saludo…

    1. Hola Francisco,

      Es imposible contestarle exactamente sin tener toda la información. Por lo que me cuenta, tiene síntomas de ansiedad desde ya hace unos meses, con lo que en general, si eso es así, más que ansiolíticos como el lorazepam se hace tratamiento con antidepresivos (hay muchos, depende de cada caso se elige uno u otro). Los antidepresivos podrían usarse tanto para la ansiedad en sí, la cefalea tensional y sin afectar a la flora intestinal.

      Espero que la información le sea útil.

      Un saludo.

  3. Hola Marc, gracias por esta explicación tan buena de la depresión.
    Esta semana haré 3 semanas con el tratamiento de Brintellix y la verdad es que llevo unos días mal con una sensación de malestar de estómago, sin dormir y cuando me quedo dormido me despierto con nervios y cualquier cosa emocional me hace llorar. El martes tengo la segunda cita telefónica con el psiquiatra, a ver qué me dice.
    Solo quería agradecerte el post y que leyendo siempre me deja más tranquilo y esperanzado en poder salir de esto.
    Un saludo

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